Honne y tatemae, la máscara de los japoneses

Los japoneses “solo viven para trabajar” y “no les gusta expresar sus sentimientos, son muy cerrados”… Es la perspectiva que todos los occidentales tienen sobre los asiáticos. Posiblemente, nunca se llegará a conocer profundamente a un japonés, porque desde pequeños aprenden a esconder los sentimientos (honne 本音) y mostrar una fachada ante los demás (tatemae 建前).

El propio lenguaje (keigo) se establece de acuerdo a la posición de la persona a la cual se dirige: amigo-cercano, jefe-superior, inferior o desconocido (jerarquía social). El honne jamás coincide con el tatemae. El idioma japonés tiene palabras específicas para estos conceptos protocolares que demuestran una “comunicación con extremo respeto, fría y distante”.

Este tipo de “ocultamiento” fue necesario a lo largo de la historia para lograr establecer una armonía dentro de la sociedad en un país tan pequeño. “Los japoneses están constantemente en contacto y además en muy poco espacio”. Por esta razón, se esfuerzan por evitar conflictos dentro de los grandes grupos.

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Imagen de espaiwabisabi.blogspot.com

Honne, verdaderos pensamiento y sentimientos, suelen mostrarse con amigos de confianza fuera de la empresa. Los japoneses tienen la costumbre de ir a Nomikai (ir a tomar a bares después de horario laboral) para descontracturarse con el alcohol y poder mostrar realmente su personalidad sin “falsas sonrisas” (aiso warai).

Encontré nuevamente el término amae (el mismo de la educación japonesa), la dependencia recíproca que los japoneses tienen durante toda su vida. “Esa interdependencia es la que teje las redes que un japonés va a tener dentro de la sociedad y es la base de las relaciones sociales en Japón”. Por esta razón, ellos piensan más en la existencia y bienestar del “grupo” en vez de la “personal”.

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Imagen de economicpuzzle.com

Los occidentales son totalmente opuestos. Prefieren expresar y exteriorizar todos sus pensamientos para que los demás los escuchen, independientemente si esto afecta al oyente. Existe una comunicación más clara y directa, menos “hipócrita”; pero más conflictiva.

En cambio, la comunicación entre los japoneses muchas veces puede resultar confusa o ambigua para los occidentales. Para los asiáticos esto no es algo “negativo”; sino al contrario, se considera una virtud expresar el tatemae y guardar el honne. Lo importante es mantener la armonía y no herir los sentimientos de los demás (wa (和): armonía social).

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Imagen de Herbeir – Shibuya: calle más transitada del mundo está en Tokyo.

En espacios laborales, está mal visto expresar el honne; porque esto es sinónimo de individualismo y egoísmo. Los japoneses tienen la idea de “si alguien habla mucho, te puede engañar muy fácilmente, pero alguien que te transmite cosas sin hablar demasiado viene a ser mucho más sincera” (normas de respeto/cortesía se hacen llamar Rei (礼).

Es por esta razón que los japoneses reprimen tanto sus sentimientos que se enferman psicológicamente y surgen casos como el hikikomori o solteros parásitos que expliqué en mi artículo pasado.

Lo extraño es que a pesar de guardar el honne todo el tiempo, la privacidad física muchas veces no existe en Japón. Por ejemplo, los baños públicos japoneses son mixtos: hombres y mujeres pueden bañarse en un mismo lugar a la vista de cualquiera. Sin embargo, evitan cualquier contacto físico con las personas y nunca “se miran directamente a los ojos”; para ellos es invadir la privacidad de la otra persona (es considerado mala educación).

La privacidad del tiempo libre es muy distinta en Japón. Por ejemplo, en el trabajo, el tiempo libre tal y como nosotros lo conocemos no existe, y este es a menudo invadido por el tiempo dedicado a jornadas de convivencia con nuestros compañeros de empresa”.

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Imagen de Creative Commons

¿Es mejor ser sincero e incentivar el conflicto con el otro? O ¿Ocultar y reprimir los pensamientos para mantener la armonía de la sociedad? Debería ser un equilibro entre ambas maneras de comunicar. Los extremos siempre generan consecuencias. En Japón, por culpa de la represión de sentimientos, viven en inmersos en una realidad “impropia” donde las opiniones personales no son “escuchadas”.

En ámbitos laborales, cuando el “jefe” es un imponente, autoritario y trata mal a sus inferiores; el “tatemae” debe estar presente en toda la comunicación. En cambio en occidente, los excesos de “sincericidio” y “extrema confianza” generan conflictos con los demás. Primero se encuentra la opinión personal sin importar cómo esto afecta a los demás.

Al ser nikkei, tengo una mitad japonesa y otra occidental que están constantemente en conflicto. Y cada una de ellas, me aporta algo bueno para ver el mundo. Mientras tanto sigo buscando temas para #niponageek.

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Imagen de Foundry-Pixabay
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